Tom Mullen es millonario, construyó su fortuna trabajando duro. En el camino aprendió a jugar el juego. Tiene una gran familia. Un día su hijo es secuestrado. Está dispuesto a pagar el rescate, pero decide llamar al FBI, que logra entrar en su casa en secreto. Cuando va a hacer la gota, algo sale mal. El secuestrador lo llama de nuevo y lo reprograma. En el camino, Mullen decide no ir y aparece en la televisión diciendo que el rescate que iba a dar al secuestrador ahora es una recompensa para el secuestrador.